Jaimes Sabines
DE LA NOCHE
En la amorosa noche me aflijo.
Le pido su secreto, mi secreto,
la interrogo en mi sangre largamente.
Ella no me responde
y hace como mi madre, que me cierra los ojos sin oírme.
DE LA ILUCION
Escribiste en la tabla de mi corazón:
desea.
Y yo anduve días y días
loco y aromado y triste.
DE LA MUERTE
Enterradla.
Hay muchos hombres quietos, bajo tierra,
que han de ciudarla.
No la dejéis aquí,
Enterradla.
DEL ADIOS
No se dice.
Acude a nuestros ojos,
a nuestras manos, tiembla, se resiste.
Dices que esperas -te esperas- desde entonces,
y sabes que el adiós es inútil y triste.
DE LA ESPERANZA
Entreteneos aquí con la esperanza.
El júbilo del día que vendrá
os germina en los ojos como una luz reciente.
Pero ese día que vendrá no ha de venir: es éste.
DEL DOLOR
Había sido escrito en el primer testamento del hombre:
no lo desprecies porque ha de enseñarte muchas cosas.
Hospédalo en tu corazón esta noche.
Al amanecer ha de irse. Pero no olvidarás
lo que te dijo desde la dura sombra
